Palermo

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La ciudad de Buenos Aires alberga en su geografía un barrio que viene a ser casi como un país. Palermo es un universo en sí mismo, de ahí, claro, la multiplicación nombres que bautizan y delimitan sus zonas diferentes en continuo crecimiento. Aquí, las coordenadas para que elijas tu preferido.

Los mil y un Palermos

Hollywood

Es el circuito rodeado por las avenidas Juan B. Justo, Santa Fe, Córdoba y Dorrego. Conocido en su pasado reciente como Palermo Viejo, fue la primera zona del barrio que se -valga la redundancia- “palermizó”, es decir, que se convirtió en un lugar cool y portavoz de las últimas tendencias. Se lo conoce como Hollywood debido a que los primeros en mudarse fueron canales de televisión y productoras audiovisuales que atrajeron movimiento gracias a las celebridades que los frecuentaban. Así, de a poco, artistas, diseñadores, arquitectos y cocineros de vanguardia se animaron a expandir sus ideas sobre construcciones antiguas que reciclaron y transformaron en postales del Buenos Aires contemporáneo actual.

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Las antiguas casas de estilo “chorizo” (tipo conventillos), los silos y las barracas se metamorfosearon en lofts, oficinas, estudios, tiendas de diseño independiente, hoteles boutique, galerías de arte y, sobre todo, bares y restaurantes con propuestas gastronómicas novedosas para el milenio que recién comenzaba, allá por el año 1999. Hoy, con aquel concepto de lo cool, conviven los clásicos y aquellos que supieron despegarse con un concepto diferente. Esta zona se destaca por su circuito gastronómico: Oui Oui, un clásico para tomar el té y entregarse a las harinas; Olsen, con estética y carta de estilo escandinavo; Único, uno de los emblemas de la zona para tomar un cocktail; Grappa, una cantina sofisticada donde siempre se come bien; y las cuadras símil Little Italy, sobre la calle Gorriti, con dos propuestas de excelente comida italiana: Il Ballo del Mattone, que combina arte, sentido del humor y pastas, y Piola, una pizzería prolija de excelente atención y mejor ambientación. Otros lugares para visitar: la librería Eterna Cadencia, el espacio de arte de Milo Lockett, el bazar Enseres, la pizzería Kentucky, la peluquería Mala y el pasaje Voltaire.

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Soho

Hacia el sur, del otro lado de Juan B. Justo, Palermo continúa y profundiza su faceta cool. Los dominios del Soho se extienden entre las avenidas Juan B. Justo, Scalabrini Ortiz, Santa Fe y Córdoba. Inspirado en la legendaria estética de la famosa zona homónima de Nueva York, este sector fue contagiado en simultáneo del fenómeno cool de su vecino Hollywood. La diferencia es que, en este caso, el proceso de transformación no sólo avanzó sobre la gastronomía y el arte, sino que se amplió hacia la decoración, la moda y el diseño. El recorrido incluye tiendas de diseño independiente que se mezclan con locales de marcas de shopping. Mesitas de colores sobre las veredas, guirnaldas de luces, canteros, tiendas repletas de hallazgos y piezas de autor, banquitos de madera en las esquinas y calles empedradas, Palermo Soho resulta uno de los paseos más lindos y completos de la ciudad, donde, además, se respiran las nuevas tendencias.

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Lugares para visitar: Paul French Gallerie, un bazar de estilo francés con cafetería y vivero; Ninina Bakery, una versión moderna de las grandes confiterías de antaño; Wood Market, una mueblería hermosa de estilo escandinavo; Pesqueira, una marca de ropa de diseño independiente con proyección internacional; Mishka, la mejor zapatería del país; Carla Di Sí, una increíble tienda de anteojos artesanales; Tintha, una papelería como salida de un cuento; Amores Trash Couture, ropa de diseño diferente con local sobre el pasaje Santa Rosa; el café Pehache con patio interior y propuesta de objetos para la casa; y Vevú, una boutique de vestidos para soñar; entre las cientos de propuestas que ofrece el barrio. No dejes de caminar por las cuadras de estas calles para llevarte hermosas imágenes en la memoria y el celular: El Salvador entre Scalabrini y Borges, y Armenia entre Córdoba y Costa Rica.


Botánico

Limitado por Las Heras, República de la India, Libertador y Salguero. Esta parte de Palermo es llamada así debido a que alberga, por un lado, al Jardín Botánico, un espacio verde de conservación de flora diseñado con caminos interiores y esculturas para descubrir, y por el otro, al Jardín Zoológico de la ciudad. 

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Jardín Botánico


En los últimos años la zona se llenó de tiendas de diseño, bares y galerías de arte que amenazan con eclipsar a su vecino Soho. Junto a sus elegantes edificios, palacios y residencias para admirar, el Palermo Botánico tiene su epicentro en el Boulevard Cerviño y en las calles que lo escoltan. De espíritu cosmopolita, las nuevas generaciones de diseñadores, artistas y emprendedores gastronómicos eligieron instalarse aquí como alternativa a la masividad del Soho. Entre los imperdibles están el Birkin Bar, un restaurante pequeño de inspiración cinematográfica; Coco, una pastelería de aire francés; el Museo Evita; Panorama, una tienda de indumentaria que reúne las propuestas de cuarenta diseñadores emergentes locales; el espacio de Agustina Dubié, una diseñadora argentina reconocida en el exterior; y la galería de arte Miau Miau y su apuesta por el arte contemporáneo. Las veredas arboladas y el aire de barrio que todavía conserva hacen de esta zona una parada obligatoria.


Chico

Se trata de la zona más exclusiva de Palermo y la más cercana a los márgenes del río, desde donde se escucha el sonido de los aterrizajes y despegues de aeroparque. Aquí se puede caminar tranquilamente y sin rumbo por un mapa repleto de curvas y plazoletas.

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Ubicado en el perímetro entre la avenida del Libertador, Las Heras, Salguero y Ortiz de Ocampo, es conocido también como Barrio Parque, y fue diseñado a principios del siglo veinte por Carlos Thays, el paisajista que pensó la mayoría de los espacios verdes porteños. Vale la pena perderse por sus calles irregulares y admirar la belleza de las casas, palacios y residencias protegidas por la abundante vegetación de especies locales como palos borrachos, ceibos, jacarandás y tipas. El Malba y el Museo Nacional de Arte Decorativo son dos de las visitas obligadas que propone la zona junto con un recorrido por el shopping Alcorta para sumar algunas compras.

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Malba


VERDE

Para terminar de confirmar que Palermo es un mundo aparte, junto con la arquitectura, las vidrieras y la gastronomía, el barrio que podría calificar como el más grande del planeta también cuenta con alrededor de 400 manzanas dedicadas a la naturaleza. Sí, así es, a Palermo no le falta nada. Los bosques, tal como los denominan los porteños, fueron diseñados por el paisajista francés Carlos Thays que llegó a la Argentina a fines del siglo 19 y que se encargó de crear los espacios verdes más hermosos del país. Entre ellos, claro, los jardines de la ciudad se destacan gracias a su Rosedal, a sus lagos artificuales, a un museo, a un bucólico puente y al engimático Planetario.

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Planetario


Para ser precisos, el área se denomina Parque de Tres de Febrero: allí conviven miles de ejemplares de árboles antiguos, cientos de aves de distintas especies, más de doce mil tipos de rosas que se hacen compañía en el Rosedal y unos cuantos patos y peces que monopolizan los famosos lagos. También podés darte una vuelta por el Museo Sívori -que ofrece un gran patrimonio de arte argentino-, dejarte hipnotizar por la enigmática arquitectura del Planetario o entregarte al perfume de rosas desde la vista privilegiada del Patio Andaluz, un anfitreatro con una glorieta cubierta de plantas y flores. Sin dudas, una jornada detox.

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Rosedal


Continuará...

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