Saavedra

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Los porteños son seres bastante predecibles. En las horas pico las calles de la ciudad explotan de gente y ni bien arrancan las primeras noches cálidas de la primavera se convierte en una osadía encontrar un bar con mesas libres en la vereda. De la misma manera, los domingos de sol, parques y plazas se pueblan de almas que, a la vista de todos, se broncean, corren, juegan, pasean al perro, patean una pelota, hacen un picnic o toman mate. Y en ese plan son varias las posibilidades que la metrópoli ofrece: más o menos elegantes; cerca o lejos del centro; con río, fuente o lago artificial. Saavedra forma parte de este listado como uno de los destinos más nobles y amables para descansar de la vorágine urbana.

Un destino dominical porteño por excelencia es el barrio de Saavedra: se trata de un lugar apacible, repleto de espacios verdes y que, como si fuera poco, respira oxígeno e historia

Entre árboles y residencias

Saavedra se encuentra en el extremo norte de la ciudad. Una de sus aristas más salientes es que se trata de un barrio tranquilo y de perfil residencial, aunque por supuesto, guarda también sus bulliciosas zonas comerciales concentradas sobre todo alrededor de las avenidas Cabildo y Balbín. Pero sus calles internas, muchas de ellas flanqueadas por casas bajas y frondosas arboledas, suelen revelar en ciertos tramos un encantador aire provinciano.

Llegar hasta Saavedra es de lo más sencillo: se puede tomar algún colectivo; el tren de la línea Mitre (desde Retiro y hasta la estación denominada, justamente, Saavedra); o tal vez ir en bici por la ciclovía de Gorriti-Martínez-Superí (su trazado alcanza casi hasta las puertas del barrio), o por la de Figueroa Alcorta-Libertador que en Núñez conecta con la Avenida García del Río, arrancando desde ahí una senda “interparques”.

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Los parques preferidos

El área forma un perfecto triángulo (comprendido por las calles Andonaegui, Crisólogo Larralde y General Paz) rodeado casi en su totalidad por espacios verdes: el Parque Presidente Sarmiento al norte (el polideportivo más grande de la ciudad), el Parque Padre Carlos Mugica al oeste y el Parque General Paz al sur. Estos últimos aparecen contiguos -unidos por una suerte de itsmo- y son los que cada fin de semana se pueblan de familias, grupos de jóvenes, chicos, adultos mayores y parejitas cuya actividad predilecta es la de desplegar sillas, mesas, manteles, refrigerios para pasar el día al aire libre sobre un césped lo suficientemente tupido y bajo la siempre acogedora sombra de los árboles centenarios.

El espacio cuenta también con senderos para caminar, juegos infantiles, estaciones de ejercicio, un pequeño lago artificial, ¡un molino!, una calesita y hasta un museo llamado “Museo Histórico Saavedra”, que funciona en una construcción de estilo colonial y conserva interesantes salas sobre Juan Manuel de Rosas, unas cuantas obras de arte y variedad de antigüedades como peinetones, abanicos, joyas, medallas y billetes. Queda exactamente en Crisólogo Larralde 6309 y abre los fines de semana entre las 10 de la mañana y las 8 de la noche.

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Museo Histórico Saavedra


A unas treinta cuadras de allí, otra opción verde es el Parque Saavedra, de forma oval y englobado por las calles García del Río, Vilela y Roque Pérez. Preferido también por las familias porteñas, el lugar cuenta además con feria de artesanos y una senda para andar en bici o pasear en rollers.


Un barrio dentro del barrio

Vale la pena darse una vuelta por el Barrio Brigadier Cornelio Saavedra, un lugar realmente diferente no sólo porque es una especie de sub-barrio, sino más que nada debido a su aspecto distinguido y su singular historia. Este suburbio nació, en realidad, durante el primer gobierno de Juan Domingo Perón (1946-1952) como un conjunto de viviendas sociales que luego, con el tiempo, fueron aggiornándose hasta convertir a la zona en uno de los enclaves residenciales más deseados de Buenos Aires con sus chalets, sus calles curvas y sus veredas angostas.

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Tierra de personajes

Si Saavedra tiene un ícono musical, sin dudas es Roberto “el Polaco” Goyeneche, uno de los más célebres cantantes de tangos en toda la historia del género. Figura enorme, querida y de fama mundial que nació en el barrio en 1926 y allí residió durante buena parte de su vida hasta su muerte en 1994. ¿Dónde encontrar al Polaco en Saavedra? Hace ya más de diez años discurre entre estas calles la Avenida Roberto Goyeneche: bien ancha, arbolada, con un boulevard en el centro y luciendo entre cuadra y cuadra inquietantes grafittis y coloridos murales -no todos alusivos al tango-.

Otra de las marcas culturales de la zona es la novela Adán Buenosayres, que publicada en 1948 por Leopoldo Marechal, transcurre casi íntegramente entre los barrios de Villa Crespo y Saavedra. De hecho la identificación de esa historia con estas calles es tal que en varias oportunidades se han organizado visitas a sus sitios más representativos, como es el caso de los jardines del Museo Histórico, un paraje al que los personajes de la novela organizan una excursión dantesca y donde hoy se erige, silencioso, un busto de Marechal.

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Roberto “el Polaco” Goyeneche


Bonus track: shopping y entretenimiento

El barrio de Saavedra guarda entre sus contornos al DOT, uno de los shoppings más nuevos de la ciudad con más de 150 locales de primeras marcas, una decena de cines, dos patios de comidas, gimnasio, spa y parque de juegos.

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