Donde tomar los mejores helados de Buenos Aires

Un recorrido de cucuruchos y sabores que puede disfrutarse todo el año.

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Donde tomar los mejores helados de Buenos Aires

26 nov, 2015

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Un recorrido de cucuruchos y sabores que puede disfrutarse todo el año.

Como pocas ciudades del mundo, Buenos Aires tiene una fuerte y arraigada tradición heladera: se debe, en gran parte, a la herencia italiana y también a la buena materia prima que puede obtenerse en estas tierras: lácteos de calidad, frutas, frutos secos. Si bien hace muchos años era costumbre que la mayoría de las heladeras de la ciudad cerraran sus puertas o cambiaran de rubro durante el invierno hay tantos fans del helado que hoy la mayoría abre sus puertas durante todo el año: hagan 5 o 40 grados .

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LAS HELADERÍAS MASIVAS

Tienen varias sucursales y son garantía de buen helado, aunque a veces son un poco más caras. En este grupo entra, por ejemplo, la siempre vigente Freddo, que en 1969 tuvo su primer local sobre la avenida Callao, y que hoy tiene más de cien. Freddo se destaca en los chocolates -tiene 14 tipos, entre ellos el goloso Chocotorta con trozos de chocolate, queso crema y dulce de leche natural- y cada tanto se despacha con sabores más osados como el de Malbec con frutos rojos. También es parte de este grupo Persicco, una suerte de antagonista de Freddo -como un River-Boca, están los fanáticos de Freddo y los fanáticos de Persicco-, donde sí o sí hay que probar el veraniego Frutiera (mix de frutilla, durazno, naranja y jugo de naranja) o el chocolate Rocher, aunque hay mucho más para elegir. Y tampoco puede faltar Un Áltra Volta que funciona como heladería-pastelería y café (el recomendado aquí es el mousse de maracuya, fresco y suave) o Munchi´s, cuyos helados son elaborados artesanalmente a partir de la leche de sus propias vacas Jersey.

Buenos Aires Helados





LAS HELADERÍAS DE BARRIO

Ubicadas en barrios no turísticos, suelen ser pequeños negocios atendidos por sus propios dueños. Si bien no tienen la notoriedad de las masivas, elaboran helados artesanales de altísima calidad. Algunos ejemplos para no perder de vista: Lucca (Doctor Rómulo Naón 2701), una heladería boutique ubicada en una bellísima y tranquila esquina de Coghlan, frente a las vías del tren. Los sabores son originales y deliciosos -por ejemplo la crema jazmín o el Banafru (mix de naranja, banana y frutilla)- y tienen una línea de helados elaborada a partir de leche de cabra. Otros ejemplos de buenas heladerías barriales son Monte Oliva (Fernández de Enciso 3999), una institución desde hace más de 45 años en el alejado barrio de Villa Devoto; o Esmeralda (Esmeralda 962), cuyo dueño es tercera generación de heladeros. En este último lugar, una pequeña heladería “old fashioned” escondida entre altos edificios del Microcentro, son ineludibles el sambayón, el spumone (mousse de chocolate), el sorbete de melón y el refrescante mousse de limón.  


LAS HELADERÍAS MÁS ANTIGUAS

Son las que conforman la vieja guardia de las heladerías porteña, las más tradicionales. Podemos nombrar a Cabaña Tuyú (Av. Cabildo 501 y Av. Álvarez Thomas 3001), que abrió sus puertas en 1928 primero como expendio de productos lácteos y en los ´60 viró a heladería (tip: probar el inigualable y calórico chocolate completo con almendras, nueces, almendras bañadas en chocolate y crocante de almendras). Y también Scannapieco (Av. Álvarez Thomas 10) que mudó su tradicional local sobre la avenida Córdoba a Colegiales, donde siguen atendiendo señores que saben a la perfección cómo armar un buen cucurucho. O La Olímpica (sobre la avenida de Mayo: Av. de Mayo 752), llamada así porque su primer dueño, un heladero italiano, participó en las Olimpiadas del ´38 (acá la especialidad es el dulce de leche). O El Vesuvio (Av. Corrientes 1181), la primera heladería del país, fundada en 1902 cuando la familia Cocitore trajo la primera máquina manual para fabricar helados. Y así podríamos seguir toda la tarde.





LAS HELADERÍAS PREMIUM

Están dentro del rango más top. Pueden tener más de una sucursal, pero en general no apuestan a lo masivo sino a lo exclusivo. Por ejemplo, la línea de helados Dolce Morte (Posadas 1086), que son elaborados por el maestro pastelero Joaquín Grimaldi y solo se pueden consumir dentro de los límites del hotel Four Seasons (en sus restaurantes Nuestro Secreto y Elena, y en el bar Pony Line). También las heladerías que nacieron en la Patagonia y hace unos años plantaron base en Buenos Aires: la muy recomendable Rapa Nui (Arenales 2302); y Jauja (Cerviño 3901), especialista en gustos osados -los llaman "de capricho"-: además de aquellos elaborados a partir de frutos patagónicos como el sauco, el cassis o el corinto, también hay de cerveza (!), de cardamomo, de limongibre (jugo de limón y almíbar de jengibre) y de membrillo, entre muchas otras rarezas.

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